viernes, 17 de febrero de 2017

Juana Azurduy - La Furia de la Pachamama

Hace unos días se presentó en Cochabamba la novela histórica escrita por Sisinia Anze Terán, Juana Azurduy. La furia de la Pachamama, obra que presenta a Juana, la heroína de América (porque apoyó no solo a los ejércitos nacionales, también a los argentinos en la lucha por la Independencia), como una niña especial desde sus primeros años.
Y de esa biografía se extrae  el desprecio de una sociedad racista contra su madre de origen cholo.
Hablar de las cualidades de un libro puede ser redundante para ávidos lectores aficionados a viajar a diversos mundos a través de páginas. Cuando se llega al último párrafo se vive una lucha interna, la frustración de que no habrá más, entonces se inicia otro libro, uno no escrito, la continuidad inventada por  la imaginación. Experiencia que quizá pocas veces suceda con los libros de historia novelada, o novela histórica.
Sin embargo, al remontarnos al origen de la escritura y de la historia narrada en letras, de uno u otro idioma, descubrimos que muchos de esos acontecimientos llevan una dosis alta de sensaciones y percepciones subjetivas de quienes fueron testigos y de quienes del relato oral pasaron al escrito. El fin es el mismo, la historia permite ese viaje al pasado en el que se proyectan las cosas del modo que se nos narra.
Juana fue la pequeña que siguió los pasos de su padre y dominó los oficios del campo, que cabalgó la tierra con el ímpetu de una semidiosa, Valkiria (mitología nórdica). Una mujer fuerte que, pese al dolor por la pérdida de sus padres a temprana edad, la imposición de permanecer años en un convento y los dolores posteriores que llegarían con la lucha frenética, la maternidad, la  muerte de sus hijos, jamás se dejó vencer. Es el retrato apasionado de una heroína, condenada, criticada, despreciada por esos ideales que aún hoy se defienden porque la realidad indica que ese racismo y discriminación de creer seres inferiores a los pueblos y naciones indígenas, no ha terminado.
La Juana de Sisinia es una mujer implacable, pero a la vez se recubre de una frescura juvenil capaz de abrigar fervientes ideales, ella personifica la lealtad, la fidelidad que nutre su amor y lucha, que sueña, que no se inmuta, que prepara un camino en la búsqueda de una sociedad diferente. Que no se detiene cuando su espada debe penetrar el cuerpo de un enemigo, porque comprende que grandes transformaciones requieren también de grandes sacrificios. Pese a todo recibe la más fría ingratitud. No así de la memoria histórica, no así de quienes narran sus hazañas como lo hace la escritora cochabambina Sisinia Anze T.
Las mujeres narradas
El plus de la obra de Anze, en el caso particular de quien escribe, permitió revivir las impresiones que dejó en la memoria la obra de Nataniel Aguirre, Juan de la Rosa, lectura obligada en la época escolar. La fortaleza inagotable de la mujer frente al dolor, las escenas terribles del capítulo en que las mujeres cochabambinas se enfrentan a las tropas de Goyeneche. La escena de la violación de la cholita adolescente Rosita y tantas otras imágenes. Con Juana Azurduy se revive a la vez la historia de Juana de Arco, la escritora reescribe y permite que los recuerdos hagan lo propio. Y la pluma y un estilo narrativo que, en mí caso, rememoró otras obras consideradas “históricas” como La letra Escarlata de Nathaniel Hawthorne, o El nombre de la Rosa de Umberto Eco, que presentan una miscelánea de géneros que no solo responde a las características de novela histórica, también son de suspenso y novela negra, como en el caso de la escrita por Eco.
Si consideramos las características de cada género, podríamos hallar similitudes en las mencionadas, pero en cuanto a contenido optaría por el tratamiento que se da al papel histórico de la mujer en la sociedad, en las relaciones humanas y en gran parte de la literatura escrita, ese ser fuerte y eternamente castigado por la idea intrínseca que mantiene irrisoriamente al hombre en un pedestal, la idea de la “inferioridad femenina” cuando más de una vez, en miles de páginas, en hechos que suman en todos los países del mundo, la fortaleza de una mujer es insuperable y lo demuestra una vez más Anze en La Furia de la Pachamama. 

Jackeline Rojas Heredia
Teatralización Grupo de Artes Escénicas Deja Vú

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