lunes, 7 de marzo de 2016

Las Crónicas del Supay por Homero Carvalho Oliva

Sabemos que los mitos y las leyendas son productos de una compleja y sistemática construcción colectiva, son una especie de memoria soñada que tiene que ver con lo que imaginamos y creemos y son elementos constitutivos y vitales de nuestra conciencia individual. En este sentido podríamos decir que los límites de nuestra imaginación son también la última frontera de nuestro mundo.

Mitos y leyendas son territorios en los que se confunde la realidad con la ficción, lo sagrado y lo profano, la verdad y la fantasía. La leyenda pertenece al folclore y por ello corresponde a la más enraizada sabiduría popular de una cultura. Es un relato hablado que conserva la tradición de un pueblo y se va enriqueciendo con el tiempo, transfigurándose, porque expresa la relación de los seres humanos con la historia, la naturaleza y el cosmos, pero también con su interior, con su subconsciente.

Ambos, mitos y leyendas, por su carácter simbólico y, su relación con el inconsciente, están más cerca de la poesía que de la investigación científica; sin embargo al igual que la ciencia intentan explicar el mundo, el origen de los dioses, la aparición del ser humano, el origen de los seres, las cosas, el bien y el mal, así como del apocalipsis. Si creemos que lo que imaginamos es posible, entonces la magia es posible porque está en nuestros pensamiento y en nuestro lenguaje.

Los protagonistas de los mitos y leyendas habitan en la imaginación popular y no pueden ser explicados de manera racional porque son historias para ser contadas. Los mitos y las leyendas han creado seres zoomorfos o antropomorfos de carácter benévolo o malévolo de acuerdo a las necesidades espirituales, sociales, políticas y cosmográficas de los grupos humanos, conectando a través de la magia, la razón y la fantasía.

Por todo el mundo se han escuchado y se escuchan aún los relatos de seres mitológicos o personajes legendarios y en el territorio de lo que ahora es Bolivia, se los ha venido contando desde mucho antes de la Colonia. Los pueblos y civilizaciones que habitaban este territorio, conformado por el País de las altas montañas, el País de los valles floridos y el País de los grandes ríos, poseían una fantástica memoria oral, algunos como productos de un complejo entramado cosmogónico y otros como simples explicaciones de lo sobrenatural.

Uno de los mitos más conocidos en nuestro país es el de la deidad que habita las profundidades de la tierra, especialmente de las montañas, una deidad que fue maldecida por la cultura occidental y cristiana y ha pasado a ser un demonio. De Europa nos llegaron varios de los personajes curiosos que provienen de las tantas culturas del Viejo continente, así como monstruos creados por la propia literatura.

Ahora bien, entrando en materia. Si la novelista cochabambina Sisinia Anze Terán hubiera nacido en la Edad media, seguro hubiera sido una hechicera, una bruja en el sentido de conocer cosas sobrenaturales y medicinas ancestrales, tal vez la hubieran quemado en la hoguera y no hubiéramos sabido de ella; así que menos mal que nació a finales del siglo veinte y hemos podido apreciar, hasta ahora, seis libros de los más exitosos, algo poco común en nuestro país y eso le ganado muchos admiradores y lectores, así como también uno que otro adversario que se muere de envidia al ver que ella publica un nuevo libro con el mismo éxito que el anterior. El libro que nos congrega esta noche sigue la línea de los anteriores de mezclar, como si fuera una alquimista, una hechicera medieval, ficción fantástica con realidad. Ahora intenta una nueva y arriesgada versión del mito del Tío de la mina, del Supay o Supaya y puedo decir que sale muy bien parada del desafío que ella misma se impuso. Las corrientes de esta nueva aventura literaria son algunos de los mitos nórdicos, los mitos andinos, monstruos literarios como el vampiro, hechos históricos, lugares sagrados, personajes reales e ilustres y algunas invenciones propias de la gran literatura.

El libro ya es un éxito en varias ciudades del país y no es para menos, pues su autora domina la técnica de la novela, jugando con los tiempos y los espacios y sabe dosificar el suspenso, haciendo que el lector quiera seguir leyendo hasta terminar la novela y entonces querrá seguir leyendo una segunda parte. Bolivia es un país de tradiciones y costumbres muy arraigadas y era todo reto pretender dar otra explicación diferente a uno de los mitos más populares de Los Andes. Siguiendo la definición propuesta por el escritor Italiano Ítalo Calvino la novela de Sisinia bien puede clasificarse en el género de narrativa fantástica visionario con seres sobrenaturales. Sin embargo, no debemos descuidar el otro elemento que es la historia en la que la narradora se luce incorporando a su relato a personajes como Cristo, Cristóbal Colón y otros. Si bien la historia contada es compleja y pasan por sus páginas muchos personajes secundarios, la historia está muy bien resuelta y mejor escrita. Una buena novela sin duda alguna.


* Homero Carvalho Oliva. Beni, 1957. Narrador,

novelista, poeta y ensayista.

miércoles, 17 de junio de 2015

Artículo sobre Las Crónicas del Supay de Sisinia Anze T.








Aunque ya no somos analfabetos, sino más un pueblo “leído y escribido”, como diría un demagogo; con todo, no debe de ser fácil reunir harto público con motivos culturales. La otra noche era para no creer. El amplio salón del Club Social se llenó a tope. Eso sucede pocas veces; lo común es que el artista de la pluma sea casi un solitario; el “respetable” es reacio a saber de libros. Sin embargo, con un poco de empeño imaginativo y apoyo de la tecnología, aquello funciona.

El escenario, el ambiente, la hora… todo era espectacular. Había figuras, máscaras y disfraces; una pantalla gigante con imágenes surrealistas en acción. Al frente, sobre una mesa, una careta de diablo, de esos que bailan en las “entradas”. El público intercambiaba saludos a soto voce. En fin, de veras una noche de fantasía. ¿No nos habremos ido directamente al averno? La duda golpeaba con insistencia.
El diablo es un personaje universal. El satanás de la Biblia vino con los españoles y se encontró aquí con el Tata Inti, la Mama Jallppa y el maligno Supay. Para su relato Sisinia Anze rescata al Tío de las minas, al Supay de los Socavones de angustia. En el Carnaval de Oruro es un brioso danzante. En una noche, en Yocalla, construyó un puente. En las letras, Augusto Céspedes, autor de la novela Metal del diablo, lo personifica como el Rey del Estaño. Es filósofo en Diálogos, a través de la pluma de Francovich. Además de los mencionados, hay otros que andan sueltos tentando sin tregua a los cristianos.
Es el quinto volumen que Sisinia lleva a la estampa con una temática similar. Y no es que ella tiene predilección por los fantasmas o seres exhumados de pretéritas antigüedades; son éstos los que le seducen y le convencen para correr por las páginas de su invención. Sin soslayar, desde luego, el compromiso implícito. Quiere que sus lectores se conecten con la realidad a través de la fantasía, y para que eso suceda recurre a elementos de la cultura y la historia. No es pues una escritora que se evade con sus fantasmas hacia otros mundos.
En Las crónicas del Supay, el extravío de Verónica en el interior del Sumaj Ork’o depara la circunstancia de encontrar un manuscrito donde su autor, un tal Gunther, cuenta su periplo por diferentes tiempos y latitudes del planeta. Conquistada por la lectura, se olvida ella de su situación. Parece que estaba destinada a vivir ese suceso y que el derrumbe no fue sino una vía para ir hacia aquel personaje misterioso que sale del manuscrito. Al divisar al Supay a su lado, mejor dicho a Gunther, le pregunta Verónica con pasmosa tranquilidad: “Gunther, ¿eres tú?
La historia encontrada en unos papeles de ignota procedencia, es un recurso narrativo conocido. Empero, eso no quita la consistencia de la trama ni disminuye la calidad expresiva del estilo. La perspicacia de Sisinia Anze para presentar la ficción literaria con sugestiva verosimilitud es cada vez más convincente.

Demetrio Reynolds López
El autor es escritor, miembro del PEN Bolivia.

sábado, 28 de marzo de 2015

Novela Las Crónicas del Supay de Sisinia Anze Terán.






Sisinia Anze Terán, este 2015 nos ofrece su nueva producción literaria,“Las Crónicas del Supay”, una novela fantástica e histórica, en la que nos presenta  la leyenda de  este enigmático personaje mítico de las minas de Bolivia, que ha ocupado las mentes de muchos antropólogos, investigadores y escritores. Sisinia no quedó indiferente ante el deseo de conocer y familiarizarse con este ser en particular, al que lo describe en esta novela,  como una entidad que se alimenta de sangre humana y  que, cuando siente la necesidad de satisfacer su apetito, sale de las profundidades de la mina en busca de alimento. Los mineros, a la sola idea de perecer bajo sus poderes, le hacen ofrendas, pidiéndole permiso para entrar a la mina, encontrar el metal ansiado y poder salir sano y salvo de ella.

El Tío de la mina es el resultado de las creencias del antiguo hombre andino, especialmente del aymara y quechua, con las creencias traídas a América por los conquistadores españoles.

La colisión de ambas culturas, la andina y la española, dio como efecto el desarrollo de un nuevo estilo de pensamiento en los indígenas, una nueva religión fusionada, en la que dioses, santos, seres del bien y del mal de una de las culturas aparecen como personajes centrales en la otra, compartiendo nombres, atributos y aras con otras deidades diferentes, provocando una confusión que hasta el día de hoy  predomina el pensamiento de los pueblos originarios que ocupan el altiplano boliviano.

La investigación que realiza Sisinia en el campo de la etnografía y el folklore boliviano, nos acerca a sus percepciones en el ámbito minero, y a su particular idea del mundo mágico y mítico de las culturas andinas, cuyos ritos de adoración a sus seres tutelares y tradiciones milenarias, han sobrevivido a la imposición cultural de Occidente, que intentó exterminar, a cruz y espada en mano, las creencias paganas y las costumbres ancestrales de las civilizaciones que los conquistadores creyeron descubrir en el llamado Nuevo Mundo.

Es así, como Sisinia, con Las Crónicas del Supay, nos permite levantar los pies de la tierra en un vuelo magnífico e interminable por espacios  enrarecidos, abordando lo misterioso, incomprensible y que está más allá de lo que puede entender nuestra razón: lo "sobrenatural". La autora, con su gran imaginación logra crear mitos en  una atmósfera de misterios y  angustias que acechan al espíritu humano. Resalta las desconocidas facetas de la desdicha y el absurdo que envuelve a la humanidad , el temor de que hay cosas que nos atormentan, ésas que son invisibles a nuestros ojos, pero que se materializan gracias a la magia de la imaginación en seres difusos que tratan de invadir nuestro diario vivir.

domingo, 21 de diciembre de 2014

“El Abrigo Negro” de Hitler, por Haydee Nilda Vargas Guerrero.



Empecé a leer El abrigo Negro de la escritora cochabambina Sisinia Anze motivada por la recomendación de dos lectores catalanes que dijeron que “me iba a gustar”; es más, que “a través de este libro conocieron Bolivia, mejor que en una revista de turismo”. Después de terminar la lectura me convencí de su apreciación, porque Sisinia tuvo la habilidad de recrear parte de la realidad e idiosincrasia bolivianas con su narrativa.

La tapa del libro describe e introduce el contenido. En primer plano vemos un hombre vestido con abrigo negro, la mitad de él es Hitler y la otra, un minero. Cada mitad sobre su escenario de vida y acción. Dos personajes en uno, cada uno muy distinto al otro porque sabemos que pertenecen a continentes separados por más de 13.000 kms de espacio líquido y entonces surge la expectativa por descubrir el misterio.

El libro comienza con la descripción de Oruro. Allí fue Jacinto a cobrar su salario y se compra un abrigo negro en el mercado de la ropa usada que viene del exterior a través de Chile y se distribuye y vende en toda Bolivia. A pesar del primer impacto de estremecimiento que le produce el abrigo, Jacinto se siente satisfecho. Una valiosa pista que la autora nos deja sobre el hilo conductor de la historia.

La historia asocia dos vidas aparentemente incomunicadas. La una repasa la vida de Hitler y su accionar en la Segunda Guerra Mundial a partir del momento en que le regalan un valioso abrigo negro,confeccionado especialmente para él. Esa prenda de vestir acompaña a su dueño en sus delirios de poder y en la enfermiza obsesión por preservar y mejorar la raza aria, convirtiéndose en el depositario silencioso del dolor y sufrimiento de sus víctimas.

La otra vida pertenece a Jacinto, que se ve obligado adejar los estudios para trabajar en la mina de Huanuni y mantener a su mujer e hijo en gestación. Con Jacinto se conoce las profundidades de la mina, el peligro que rodea al trabajador que golpea las entrañas de la tierra hasta el punto de quitarle el aire indispensable o morir sepultado por un derrumbe.

La autora aprovecha la situación riesgosa del minero para combinar realidad con  fantasía. El personaje poco a poco pasa el límite de lo tangible y se ve invadido por sensaciones extrañas. Visualiza seres fantasmagóricos como el de la niña que murió a los pies de Hitler y el Tío, señor y amo de la mina a quien deben agradar los mineros para concluir exitosamente su trabajo.

Los pilares maestros de la novela se asientan en la rica mitología andina que conserva todavía la memoria del pueblo a través de sus ritos de protección en la mina, el origen de las fiestas del carnaval, los diagnósticos de enfermedades, cuyas causas, según el imaginario popular,radican en lo sobrenatural o la incidencia de energías negativas.

Estamos ante una visión dualista en espacio, tiempo, concepción mitológica y realidad. Dos realidades con sus demonios, dos vidas opuestas que van por sendas diferentes. Una de ellas con una poderosa carga negativa que afecta a la otra, sencilla e ingenua pero dominada por el peso kármico y el demonio del odio instalado en el abrigo.

El abrigo usado, ropa usada, sobra o desecho de países ricos, se convierte en el gran negocio de países pobres. Tema recreado acertadamente  por la autora para tocar la vena sensible del ser humano y advertir sobre el peligro de convertirse no sólo en basurero de ciertos países, sino en el paraíso de sus demonios.

Definitivamente Sisinia pinta con matices y narra con flashes. Con “El Abrigo Negro” se conoce los espacios de forma precisa y agradable. La autora nos introduce en la mina paso a paso, mostrando con luces y sombras sus grietas y concavidades. Se siente sus olores, la falta de oxígeno y finalmente el pánico ante lo inexorable.


                                                   
                                                         Haydee Nilda Vargas Guerrero
                                                         Lic. En Fiología Hispánica.
                                                         Columnista en Barcelona España.

viernes, 10 de octubre de 2014

Novela de Sisinia Anze Terán," EL CONJURO DEL ABRIGO NEGRO".

                                       
         
                 

         
Sisinia Anze, cuenta ya con varias obras en su haber, dentro el campo narrativo principalmente en el de la novela, entre las que nombramos La Clonación de Cristo, Las Últimas Profecías  y El Abrigo Negro, esta última en especial con nota excelente por el éxito  que ha logrado entre el público lector  por haber llegado a una segunda edición y dicho sea de paso, para unos reprobable para otros plausible, el de haber sido motivo de piratería, los últimos argumentando que es resultado de su  calidad y éxito inusitado de su escritura. Sólo las obras más vendidas llegan a este rango, negativo y reprobable, que los piratas se encargan de hacer llegar a más público quitando, apropiándose de los derechos  intelectuales y de trabajo que corresponden a los autores y editores.

 Desde ya este sucinto pero importante historial de su carrera en el arte de escribir  nos la muestra como una nueva y sobresaliente representante de  la  reciente literatura nacional. Es probable que haya alguna gente que objete y puntualice algún pormenor sin mayor relevancia, pero  analizando el conjunto no se tiene otra visión que la de una obra literaria de buena factura y que hace avizorar páginas futuras de su pluma para dar nuevos rumbos a nuestras letras.
  
            El Conjuro del Abrigo Negro - la Lanza de Longinos empalma  dos ámbitos: histórico y geográfico, alejados entre sí y de culturas totalmente diferentes. Dos temas opuestos unidos por una presunción de que la Atlántida pudo haberse situado en tierras orureñas, que aún guardan  restos en las profundidades del lago Poopó, y que supuestamente esa civilización desaparecida fue el punto de partida de los orígenes de la raza de los germanos. Hitler dispone que la Lanza de Longinos, que obra en su poder, sea llevada, sumergida y depositada en medio de esas ruinas. Y efectivamente se lleva a cabo tal operación transportando  hasta las riveras del lago un pequeño submarino.

Es una novela pletórica de información tanto de las costumbres, usos, folclore y paisaje del sector geográfico andino de Bolivia como una minuciosa  información de hechos  de la Alemania nazi en los momentos más cruciales de su historia. A raíz de esta indagación de datos es que se inicia la historia en su novela anterior El Abrigo Negro,  nominada como texto de lectura del sistema educativo de secundaria de Cochabamba.

  Lo interesante de El Conjuro, es la gala de imaginación e inventiva que la autora desarrolla con solvencia, porque no solo crea situaciones increíbles pero verosímiles como la inmersión de un pequeño submarino en las aguas del lago Poopó sino también la presencia de oficiales alemanes de alta jerarquía como Himmler, jefe de la Gestapo, de la Policía del Reich y Ministro del Interior de   Hitler, en una misión demás de secreta encomendada por éste, y recibidos nada menos que por el Alcalde de Oruro y el Jilakata uru, máximo dirigente de Llapallapani y otros funcionarios ediles en trajes de gala para un acontecimiento, según se decía, de relevante importancia científica. La obra nos muestra hechos de la Alemania Nazi, en la Segunda guerra mundial, fotografías literarias de los horrores vividos en esos tiempos y la información pormenorizada de los proyectos secretos basados en la obsesión de conseguir la súper raza aria. Cuadros aterradores como el parto en una clínica especial “Lebensborn” (Fuente de Vida), donde se reclutaban mujeres jóvenes para engendrar, dar a luz y cuidar a sus hijos  propendiendo con el fin obsesivo de  conseguir la raza superior.

La novela nos muestra con lujo de detalles las fases históricas de los hombres más prominentes de la Alemania nazi. Es más, se describe los prolegómenos de la muerte de Hitler, en su búnker situado en Berlín, cuando ya los aliados ingresaban a la ciudad,  detallando los motivos arcanos y esotéricos de los oráculos de Madame Blavastky y las últimas disposiciones  dadas a sus subalternos para llegar al suicidio, el de él y el de Eva, su esposa.
            En la parte narrativa que corresponde a las alturas andinas, logra magníficas descripciones de Macha, de su gente, de sus casas, costumbres y usos. Experta en detallar lugares y paisajes de Bolivia y de sus habitantes dándoles algunas  magistrales pinceladas poéticas, ofreciendo también datos históricos propios del ámbito  indígena boliviano.

De modo muy hábil y brillante  une lo demoniaco que pervive en las  mentes de los nazis con lo demoniaco de las danzas andinas como la de la espectacular diablada orureña aunque no tengan en sus horizontes de acción espiritual las mismas proyecciones.

Resalta que la autora realizó  profundas investigaciones históricas, científicas, antropológicas, de arqueología, mecánica y hasta de la vida submarina, con una exquisita descripción del mundo fantástico de las profundidades del mundo de las aguas del lago Poopó.
           
           En estas páginas se encuentra una explicación didáctica realizada por una profesora a sus alumnos en Macha, en torno a la Chacana. Para muchos lectores que no tenían el conocimiento exacto sobre esta cruz, es sin duda importante. Además la novela hace conocer  sobre la madre tierra y la cosmovisión de los pueblos andinos.

Encontramos una descripción del Tinku con una preciosa minuciosidad, paso a paso, extrayendo todo el vigor de esa fiesta, destacando su esplendor de modo casi cinematográfico, con toda la inmensidad de esa vivencia ancestral. Además nos deleita con notas como la que menciona a las mujeres de los guerreros, contrariamente a los conceptos occidentalizados, que no detienen a sus maridos para evitar la pelea, al contrario los incitan para que vayan al enfrentamiento con más ímpetu y coraje.

          Describe el baile dotando a la lectura toda la energía y gracia propia de los movimientos que motiva la música, sacando a relucir el espíritu de los ancestros que perviven en las melodías y en los pasos de la danza heredada. El uso del lenguaje coloquial muy propio del lugar se manifiesta con toda su galanura  identificando plenamente a los habitantes de la región. Interactúan de modo natural personajes reales de la historia con los creados por la autora, que se relacionan y se  juntan bajo los intereses de la trama novelesca. Inclusive aparece el Tío de las minas, el Supay o diablo andino, en una conversación con uno de los protagonistas del lugar dando a conocer su forma de pensar y mostrando los horrores de su obra infernal.
            
        El argumento está muy bien manejado con saltos de tiempo y espacio geográfico y salpicado con textos informativos relacionados al tema. Es de modo inobjetable una excelente novela que servirá de referencia a los estudiantes y deleitará al mundo lector.
                                                      César Verduguez Gómez